¿Volver al cole a los 50 años? ¡Reto aceptado!

“Nunca imaginé que volvería a estudiar con los 50 ya cumplidos, pero en agosto pasé 3 meses en Australia con mi hija y mi sobrina…”. Este comentario de Facebook –que nos dejó Monica, una mujer de 50 años de la Suiza italiana– transmite su entusiasmo y sorpresa al descubrir que no hay límite de edad para empezar una nueva aventura.

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Monica, en primer lugar, cuéntanos cómo se te ocurrió ir a estudiar inglés a Australia con tu hija y sobrina. ¿Por qué eligieron este destino?

Mi hija, Lilia, fue la primera que decidió hacer una estadía lingüística. Al terminar el instituto, nos dijo que quería tomarse un año sabático para aprender un idioma extranjero antes de ir a la universidad en la zona francófona de Suiza. Mi marido y yo lo hablamos y decidimos que una experiencia así le vendría muy bien. A mi sobrina Martina también le gustó la idea, y decidió apuntarse. Mientras las chicas estaban tratando de elegir destino, curso y tipo de alojamiento, me di cuenta de que nunca había tenido una experiencia similar. Cuanto más lo pensaba, más oía una vocecita en mi cabeza que me decía: “¿por qué no?”.

Lo hablé con mi familia y todos me apoyaron. Me dijeron que tenía que aprovechar la oportunidad e irme con las chicas. En cuanto al destino, ellas dudaban entre Australia y Canadá, pero al final eligieron Australia, básicamente por el clima.

 

¿Por qué optaste por hacer un curso de idiomas, en vez de tener unas vacaciones “normales” en Australia?

No me llamaba la atención el viaje en sí, sino la idea de volver a estudiar y de hacerlo acompañada de mi hija y mi sobrina. Tenía ganas de vivir el día a día con otros estudiantes, hacer deberes, pasar el día en la playa, salir por la noche… fueron momentos muy especiales que me hicieron muy feliz, además de permitirme mejorar mi inglés. Obviamente, el encanto de Australia lo hizo todo aún mejor.

 

¿Tenías el mismo horario que Lilia y Martina?

Para nada. Cuando llegamos a Lexis, la escuela de Perth, hicimos una prueba de nivel para que nos asignaran un grupo. El nivel de Lilia era avanzado (preparación al examen C2), yo tenía un B2 y a Martina la pusieron en un grupo de nivel elemental, así que estábamos en grupos diferentes y nos veíamos entre clase y clase o a la hora de comer.

 

Cuéntanos sobre vuestro tiempo libre: ¿hicieron alguna actividad o excursión a Perth o a los alrededores que quieras comentar?

Australia es tan grande que hay infinidad de lugares que visitar… Como solo tenía 3 semanas, intenté ver los sitios más famosos. En primer lugar, quería descubrir la fauna local, así que fui al Caversham Wildlife Park, que es perfecto para ver y acariciar animales australianos típicos como canguros, koalas o wombats. El parque es precioso y en él viven muchas especies diferentes.

Me gustó mucho el mercado semanal en el puerto de Fremantle’s (una ciudad en la desembocadura de Swan River, unos kilómetros al sur de Perth). Tiene más de 150 puestos, todos ellos en un edificio victoriano impresionante y hay de todo: comida, ropa, accesorios, artesanía, antigüedades, etc.

El lugar que más me gustó fue Rottnest Island, a 15 km de la costa oeste australiana, a la misma altura que Fremantle. La isla es muy especial para el oeste de Australia. El animal típico se llama “quokka” y solo se encuentra en esta isla… es como un canguro en miniatura. También hay reptiles, anfibios, pájaros de todo tipo y una fauna marina muy variada que incluye peces tropicales, lobos marinos y estrellas de mar. Rottnest Island es una reserva natural que protege diferentes tipos de plantas y animales espectaculares. Las chicas y yo visitamos la isla en bicicleta, hicimos esnórquel en las playas más bonitas y tuvimos un día increíble.

Lilia and Martina pasaron un total de 4 meses en Australia, por lo que visitaron muchos sitios más.

 

¿Qué tal el curso y las actividades que organizaba la escuela?

Todo fue muy bien. Mi profesor de inglés era amable y se encargaba de que las personas de diferentes países nos relacionáramos entre nosotros, a pesar de las barreras lingüísticas y culturales. El ambiente en clase siempre era relajado y divertido. El ritmo era bastante intenso, pero también había tiempo para mantener conversaciones agradables e interesantes. Las actividades de por las tardes eran perfectas para practicar el idioma y mejorar nuestro nivel.

 

¿Habrías ido sola?

No creo. Mi hija me animó a vivir la experiencia con ella y, ahora que lo he hecho, puedo decir que fue una aventura inolvidable y que fue muy especial, tanto para mi hija como para mí.

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Lilia y Martina, ¿cómo fueron los meses después de que se fuera Monica? Ustedes estuvieron en Perth de agosto a diciembre, ¿qué les pareció Australia?

Lilia – El hecho de que mi madre pasase las primeras semanas con nosotras nos ayudó mucho, pero, como dijo ella, vino sobre todo para vivir una experiencia nueva. Compartimos 3 semanas intensas y estuvo muy bien aprender y divertirnos juntas. Cuando se fue, tampoco cambió nada, el hecho de que estuviera ella no impedía que hiciéramos cosas… ¡incluso se vino de fiesta con nosotras un par de veces! Todo depende de cómo te tomes la experiencia.

Durante nuestro tiempo en Perth pudimos viajar mucho por la costa oeste y, después, gracias a una chica que trabajaba en una agencia de viajas (asociada con Lexis English), organizamos un viaje para el mes de noviembre, después del examen Cambridge. El viaje por la costa este fue la mejor parte de mi experiencia en Australia; conocimos gente de todo el mundo que estaba en Australia por diferentes motivos y estuvo genial pasar parte del viaje con ellos y apoyarnos los unos en los otros.

Australia tiene mucho que ofrecer y me estoy muy agradecida de que mis padres me diesen la oportunidad de mejorar mi inglés y viajar por un país tan increíble.

Martina – Era mi primer viaje lejos de casa y tenía un poco de miedo, tanto del vuelo tan largo como de lo desconocido. Sin mi prima Lilia nunca hubiera ido a Australia. Cuando mi tía Monica decidió apuntarse, me sentí más segura. Me dio pena que se fuera, pero ya estábamos totalmente instaladas y listas para vivir el resto de la estancia solas. Fue un viaje alucinante del que me gustó todo, desde la gente encantadora hasta los paisajes.

 

Entonces, después de un curso tan largo, ¿cuánto habéis mejorado vuestro inglés?

Lilia – Cuando llegué a Australia ya tenía un nivel bastante bueno. El hecho de estar muy motivada y de ser consciente de la suerte que tenía por estar estudiando en Australia me ayudaron a esforzarme por alcanzar un nivel C2 en solo 3 meses y aprobar el examen Cambridge CPE.

Martina – Mi nivel era básico, pero no tardé en aprender a comunicarme con mis compañeros y con mi familia anfitriona. El método de enseñanza de Lexis me ayudó a tener una sólida base en inglés. ¡Ahora solo tengo que obligarme a seguir mejorando!

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Una pregunta para las tres: ¿qué fue lo que más les impactó de la experiencia?

Monica – Lo que más me gustó fue el hecho de poder compartir una vivencia así con mi hija, mi sobrina y otros jóvenes. Fue una oportunidad para descubrir cosas nuevas y reavivar mi entusiasmo, lo cual me ayudó a darme cuenta de que nunca es tarde para aprender.

Lilia – Como dije antes, el viaje por la costa este fue muy especial. Pero sin Martina, no creo que hubiera sido lo mismo, no lo hubiera disfrutado igual. También tengo que decir que disfruté mucho las semanas con mi madre. Me gustó ver lo contenta que estaba de volver a estudiar y de compartir esos buenos momentos con nosotras.

Martina – Estoy de acuerdo con Lilia: el viaje por la costa este fue muy especial y, sin ella, no lo hubiera hecho. Nunca olvidaré los momentos que pasé con Lilia y con mi tía… ¡ahora estamos más unidas! ¿Que qué me impactó más? El hecho de que pude superar mis miedos, haber aprendido tanto y haber vivido algo tan diferente e importante.

 

Por último, ¿recomendaríais esta experiencia “diferente” a futuros estudiantes?

Monica – Ojalá todas las madres pudieran compartir una vivencia así con sus hijos. Nunca olvidaré las semanas que pasamos en Australia.

Lilia – ¡Claro! Aparte de lo que maduras como persona, una experiencia así –que, en mi caso, compartí con mi prima, que es como una hermana, y mi madre– ayuda a fortalecer las relaciones y a crear nuevas memorias inolvidables.

Martina – ¡Estoy de acuerdo!