Malta: un país pequeño con una gran diversidad

Alexander trabaja como Office Manager en ESL Zúrich y es un gran amante de los viajes. Hace poco, compartió con nosotros sus impresiones sobre su viaje a Jordania. Hoy, acompañamos a este aventurero a su siguiente parada: ¡Malta!

 

El archipiélago y “microestado” de Malta, al sur de Sicilia, es uno de los países con mayor densidad de población del mundo. Su isla principal abarca tan solo 27 kilómetros, por lo que puedes cruzarla de lado a lado a pie, ¡siempre y cuando te gusten los retos!

La población maltesa, sumamente agradable, es bilingüe, y domina tanto el maltés (una mezcla de italiano y de árabe) como el inglés. Esto hace que Malta sea un destino muy solicitado para realizar una estancia lingüística, ya que supone una alternativa soleada a lugares más fríos, como Inglaterra, Irlanda o Escocia.

El ambiente de Malta es bastante particular – lo describiría como una especie de Dolce Vita italiana con un toque British (cabe señalar que se conduce por la izquierda). Los malteses son personas relajadas y sumamente hospitalarias, y siempre están dispuestos a entablar una conversación. La influencia de la comunidad inglesa de la isla es palpable, ya que en Malta encontramos muchos restaurantes y pubs de estilo típicamente inglés. A pesar de su marcado sabor mediterráneo, en Malta todo está organizado a la perfección. ¡Me sorprendió muchísimo ver pasar un camión de la basura el lunes de Pascua! No esperaba encontrar tanta diversidad en un territorio tan pequeño. Es un lugar ideal para disfrutar al máximo de la tranquilidad y del sol, pero también para hacer submarinismo, bañarse en el mar, hacer senderismo, disfrutar de la vida nocturna, descubrir la gastronomía local y un largo etcétera…. ¡hay tantísimo que ver y hacer! Por ello, no es ninguna sorpresa que el eslogan de la oficina de turismo maltesa sea “More to do, more to see and more to remember”.

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Una estancia lingüística en St Paul’s Bay con ESL

Mi lugar favorito en Malta es St Paul’s Bay. Lo que me impresionó especialmente de este lugar fue su autenticidad, ya que aquí la población local supera con creces a los turistas, y los precios son más reducidos. Un cappuccino y un croissant de chocolate en mi cafetería preferida junto al mar solo cuestan tres euros – y apenas hay turistas. Evidentemente, en cuanto a vida nocturna y oferta gastronómica, St Paul’s Bay no puede competir con San Julián, pero en unos 20 o 30 minutos de autobús puedes llegar fácilmente a las zonas más animadas, y después regresar a la tranquilidad de St Paul’s Bay. Orientarse por las calles es sencillo, la gente te saluda al pasar y te invade una sensación de bienestar y seguridad. ¡Esta localidad ofrece las condiciones ideales para aprender el idioma rápidamente y que tu estancia lingüística sea un éxito rotundo!

Nuestra escuela asociada BELS de St Paul’s Bay se caracteriza fundamentalmente por su ambiente familiar. El edificio de dos plantas cuenta con ocho aulas modernas y luminosas. Nunca tienes la sensación de que la escuela esté abarrotada, lo que ayuda a que te sientas como en casa. Las clases cuentan con un máximo de 12 alumnos, y en ellas se potencia al máximo el ambiente de estudio. También tuve la oportunidad de participar en una excursión de un día organizada por la escuela. Su agradable ambiente y el excelente profesorado me causaron especial impresión.

 

Mis 5 consejos

1. Hacer una excursión a la isla de Gozo

Sin lugar a dudas, ¡la isla de Gozo merece la pena! Puedes llegar a ella fácilmente en un ferry que tarda una media hora. El precio es asequible: solo pagas 4,50 euros en el viaje de vuelta. Una vez en la isla, se respira un ambiente de vacaciones mezclado con una sensación de libertad. La forma más sencilla de descubrir la isla es alquilando un coche o a bordo de un autobús turístico, el cual te permitirá subirte y bajarte en las paradas de los principales lugares de interés.

La naturaleza de la isla es de una belleza indescriptible, y las distintas playas y calas te invitan a nadar y a disfrutar. Durante tu visita, no dejes de probar los raviolis del restaurante Ta’ Rikardu, a las afueras de la ciudadela de Victoria (la capital de Gozo) – son un auténtico manjar, ¡y la terracita en la azotea es la guinda del pastel!

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2. Los jardines de San Antón en Attard

Los jardines de San Antón forman parte del palacio presidencial. Puedes llegar en transporte público en media hora desde La Valeta, la capital de Malta. Se trata de unos jardines espectaculares, un verdadero oasis que alberga plantas y árboles de todos los continentes, así como animales como patos o tortugas. Es el lugar ideal para leer un libro, pasear tranquilamente o escapar del calor veraniego.

 

3. El Café del Mar en la St Paul’s Bay

A diferencia de lo que sugiere su nombre, el Café del Mar no es una cafetería, sino más bien una mezcla de restaurante, piscina al aire libre y discoteca. Las vistas, la piscina Infinity y las puestas de sol son todas extraordinarias. La verdad es que hay cosas peores en la vida que saborear un cóctel junto a la piscina, disfrutar de las maravillosas vistas y moverse al ritmo del chill out que pinchan los DJs…

 

4. Visita la Rotonda de Mosta

La Rotonda de Mosta es una imponente iglesia, cuya larga historia ocupa un destacado lugar en Malta. Durante la Segunda Guerra Mundial, una bomba alemana cayó sobre la iglesia, en la que en ese momento se encontraban unas 300 personas. Milagrosamente, la bomba no explotó y solo atravesó la cúpula, por lo que No hubo heridos de gravedad. A día de hoy, puedes ver una réplica de la bomba en la sacristía.

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5. El restaurante TemptAsian en Sliema

En la novena planta del Hotel Palace, en Sliema, encontramos el restaurante TemptAsian, un restaurante asiático conocido por su cocina fusión. Las maravillosas vistas, combinadas con el placer de degustar su cocina creativa, te harán vivir una experiencia inolvidable. Ve antes de las 7.30 de la tarde para poder contemplar el espectáculo de color durante la puesta de sol.