Estudiar en Liverpool me cambió la vida

La verdad es que cuando uno piensa en viajar al extranjero, Reino Unido es un destino bastante típico. Yo ya me había enamorado perdidamente de Cambridge, donde había estado un par de veces. Siempre me han gustado esas pequeñas y encantadoras ciudades inglesas que mezclan exuberantes paisajes verdes con la emoción de la vida urbana.

¿Qué se te viene a la mente cuando piensas en Reino Unido? A mí lo primero que se me ocurre son tres cosas: té, pastas y la Reina. Pero lo cierto es que este país tiene muchísimo más que ofrecer. Estudiar en el extranjero en Liverpool es una manera fantástica de descubrirlo, déjame contarte por qué.

 

Me llamo Johanna y terminé el instituto en el verano de 2017. En lugar de ir directamente a la universidad, decidí embarcarme en un viaje que ampliaría mis horizontes. Mi profesora de alemán solía utilizar una metáfora para explicar los temas de los poemas románticos. Hablaba de una necesidad imperiosa de viajar a lugares recónditos: lugares desconocidos y con frecuencia algo mágicos, que atraen los corazones de los viajeros en busca de huir de la realidad.

Decidí estudiar en el extranjero en Liverpool, realizando un curso de cinco semanas en la Liverpool School of English para mejorar mis conocimientos de inglés. Después, pasé cinco semanas trabajando en el IM Marsh Campus de la Liverpool John Moores University, en dos departamentos distintos. El ambiente en la escuela era estupendo. Disfruté mucho de las clases, impartidas por un grupo de profesores que de verdad se preocupaban por nuestras necesidades personales y académicas. Las clases no siempre se impartían en el aula, sino también en galerías de arte, museos y en mi lugar favorito: en cafeterías.

Además de las clases, la escuela ofrecía muchas actividades sociales que mis amigos y yo aprovechamos al máximo: noches de pizza, rutas de bares y salidas al cine eran parte habitual de mi lista de actividades y, ¿sabes qué? No se me escapó ni una 😉

Liverpool es una ciudad estupenda si te gusta la vida nocturna y las actividades divertidas. Al principio se me hacía raro ver cómo vestía la gente joven por la noche y la cantidad de alcohol que bebían, pero pasado un tiempo me acostumbré y disfrutaba saliendo de vez en cuando.

Si prefieres descubrir la ciudad de día, encontrarás muchos museos que te abrirán los ojos a la cultura y la historia de Liverpool. Yo misma visité varios museos, como el Tate Liverpool, el Museo Internacional de la Esclavitud, el Merseyside Maritime Museum, la Victoria Gallery y, por último, aunque no por ello menos importante, el Beatles Story. Algunas noches escuchaba canciones de los Beatles interpretadas por músicos en el Cavern Club, donde este famoso grupo actuó varias veces. No puedo dejar de recomendarlo.

Los fines de semana o bien me apuntaba a excursiones y visitaba lugares como Chester o el Lake District, o bien pasaba el rato disfrutando de un buen libro en una de las encantadoras cafeterías de la ciudad, que en Liverpool abundan. Si vienes algún día, prueba el café de Bold Street Coffee, The Cow&Co Café o Coffee & Fandisha. 92 Degrees Coffee y Unit 51 también forman parte de los tesoros ocultos de la ciudad. ¡Delicioso es poco, te lo juro!

 

Quien piense que solo tenía tiempo libre se equivoca. Durante mis prácticas en la universidad, trabajaba desde las 9.30 de la mañana hasta las 15.30 de la tarde, ayudando al equipo de admisiones y de selección a matricular a los alumnos. En otras palabras, echaba una mano durante las jornadas de entrevistas, escaneaba montones de documentos y hacía de acomodadora en la ceremonia de graduación, que se celebra en la gran catedral de Liverpool. Fue un evento inolvidable, tanto que lo considero el mejor momento de toda esta experiencia profesional. En general, moverme en un ambiente profesional me ha ayudado a adquirir más vocabulario relacionado con el trabajo y a hablar inglés con mejor ritmo y mayor fluidez.

 

Aquí me puedes ver frente a los coloridos rincones de Baltic Triangle, la zona hípster por excelencia de la ciudad. No tendrás problemas para encontrar en las redes sociales a cada persona con la que hables en Liverpool, ya que este mural alado es de visita y de publicación obligada en Instagram, Facebook, etcétera. Posar frente a estas coloridas alas te hará descubrir qué se siente al convertirte en el símbolo de Liverpool: el liverbird.

Mi estancia en esta ciudad fue inolvidable, y espero poder volver algún día y revivir mis recuerdos. Si estás pensando en poner rumbo a Inglaterra para realizar una estancia lingüística, no elijas esa abarrotada ciudad que también empieza por ele, como Liverpool. Si lo que quieres es hacer amigos fácilmente, no te apetece frustrarte con el tráfico, o simplemente te chifla el fútbol, la mejor decisión que puedes tomar es estudiar en el extranjero en Liverpool. ¡Para mí lo fue!

Viaja a Liverpool

By Johanna Lückel

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