ESL Travel Blogger – Vanessa se despide de Japón

Poco después de mi regreso de Japón, empecé a retomar mi ritmo de vida habitual en Ginebra, ¡aunque fue muy duro! Aparte del cambio de horario, me había acostumbrado a la amabilidad de los japoneses, a la organización, a su estructura en general (sobre todo del transporte público), a la comida y a las temperaturas altas. Estoy viviendo un shock cultural, pero a la inversa, ya que me he dado cuenta de que los europeos no somos tan “civilizados” y que tenemos mucho que aprender de esta cultura al otro lado del mundo.

 

Pues bien, ¿qué recuerdos guardo y qué es lo que más me sorprendió de mi curso de japonés en Kobe?

  • La gente. Conocí a muchos japoneses, a los cuales encuentro particularmente curiosos y abiertos. Por ejemplo, charlé con un japonés de 70 años apasionado de la fotografía durante mi visita al templo Fushimi Inari Taisha de Kyoto. Me vio tomando fotos y se me acercó de manera espontánea. Hablamos en inglés (y japonés) y se ofreció para hacerme algunos retratos. Me dijo que le apasionaba la fotografía desde hacía más de 30 años y, al final, acabamos despidiéndonos con un abrazo. Es por experiencias como esta que puedo decir que los japoneses son de una amabilidad fuera de lo común.

 

  • La comida. Japón es un país ideal para descubrir otra gastronomía. Me encantó comer sushi made in Japan, claro, pero lo que más me gustó fue descubrir platos locales que no conocía. Me enamoré nada más probar los okonomiyaki (お好み焼), una especialidad de Osaka que descubrí gracias a Mio, de la escuela Lexis. Es una especie de crêpe salada con todo tipo de ingredientes hecha a la plancha. ¡También tuve la oportunidad de disfrutar con Mio de una experiencia gastronómica japonesa increíble! Me encantaron los postres rellenos de crema (pasteles, crêpes…) que tanto gustan a los japoneses y que se venden en gran parte de los 7-eleven y otras tiendas de productos frescos. ¡Hay que probarlos!

 

  • Contrastes culturales. Hacer un curso de japonés en Kobe permite sumergirse en diferentes universos en un mismo país. Por un lado, el Japón tradicional con sus templos, rituales budistas y kimonos tradicionales; por otro, el Japón descarado, supertecnológico, grandioso y un poco loco. Es justamente este contraste lo que lo hace genial. Cada ciudad es un mundo. Noté, sobre todo, el contraste entre Kioto y Osaka, mis 2 ciudades favoritas, aunque totalmente diferentes.

 

  • El idioma. ¡Menuda aventura! Llegué a Japón sin hablar ni una palabra del idioma, viví una inmersión única mientras aprendía el idioma. Disfruté mucho aprendiendo el idioma y tratando de comunicarme en japonés con la gente del lugar, a los cuales les sorprende mucho que nos esforcemos en expresarnos en un idioma que parece tan inaccesible al principio. Ir cogiendo confianza poco a poco hasta poder decir frases completas es, sencillamente, mágico, y es el toque adicional que hace tan extraordinario este viaje.

 

¿Mis consejos para un primer viaje a Japón?

  • Sé curioso: pruébalo todo, relaciónate con la gente… ¡así tu experiencia sea mucho más rica!
  • Relaciónate con gente del lugar: ¡Los japoneses son gente muy generosa y abierta que vale la pena conocer! Si tienes la oportunidad de vivir con una familia japonesa o de pasar unos días con ellos, ¡aprovéchala!

Sé abierto: Olvida tus conceptos europeos y abre los ojos, ya que este viaje te cambiará por completo.

¡Tú también puedes descubrir Kobe!